LANLOVERS

Un buen vino no empieza en la copa. Empieza mucho antes, en la forma de mirar la tierra y de respetar cada detalle que la hace única. Aquí te contamos de dónde venimos y cómo entendemos el vino. Porque todo lo que hacemos lo hacemos con amor para ti.

Nuestra historia

Desde 1974, LAN existe para recordarnos que siempre hay un momento para decir sí. Sí a lo auténtico, sí a lo que creemos, sí a la manera de vivir que elegimos. Sí a cumplir tus sueños.

Un grupo de amigos, empresarios de origen vasco, exploraron La Rioja movidos por su pasión por el vino. Cuando llegaron a Fuenmayor, el flechazo fue instantáneo. El paisaje, la amistad y hospitalidad riojana, la viña, el vino y la gastronomía hicieron el resto. Se dieron un Sí. Y a partir de ahí, todo empezó.

Así nació LAN. Con la vocación de ser compartido, desde las tierras de Rioja a cualquier rincón del mundo. Y hacerlo a contracorriente, explorando con curiosidad nuevas formas de elaborarse, sin atarse a cánones ni prejuicios. Solo con la ilusión de crear vinos que gustaran, emocionaran y se recordaran.

50 años después, LAN es un referente internacional de calidad. Reconocido por la industria, la prensa especializada y, sobre todo, por quienes nos importan de verdad: las personas que nos eligen para acompañar sus momentos.

Buenas uvas, buenos vinos. Ese sigue siendo el secreto. Y también mantener una mirada curiosa, abierta y siempre sedienta de encontrar nuevos paisajes para encapsular en nuestras botellas.

Trabajamos con viñedos propios y de agricultores con los que llevamos décadas compartiendo convicciones en La Rioja Alta y La Rioja Alavesa, las dos zonas de más prestigio de la Denominación de Origen Calificada Rioja. Viñedos llenos de vida, enmarcados en un paisaje que es un mar de viñas y al abrigo de la cordillera Cantábrica, donde la tierra, el clima y el tiempo escriben su propia leyenda. Aquí, las cepas de tempranillo, mazuelo, graciano y garnacha —algunas con más de 60 años— hunden sus raíces entre cantos rodados, retando al río y al clima, para dar frutos con un carácter que no se explica, se siente.

Cuidamos el viñedo como quien cuida algo que trasciende generaciones. Con respeto y paciencia, con la certeza de que la enología empieza mucho antes de entrar en bodega. Desde la poda al aclareo*, desde la vendimia a mano hasta la selección grano a grano, todo responde a una forma de entender el vino: confiar en la naturaleza, y acompañarla sin imponerle nada.

LAN nació para cuestionar las normas, innovar en crianza, y mirar a Rioja con una mezcla de orgullo y curiosidad. Para atrevernos a proponer vinos fieles a su origen, pero con un lenguaje nuevo, más directo, más cercano, más libre.

Hoy seguimos defendiendo esa forma de hacer: Sencillamente valiente. Porque cuando eliges el camino propio, el resultado no solo sabe distinto. Se siente de otra manera.

Aclareo *

Cuando se eliminan algunos racimos de uva antes de la vendimia para que los que quedan maduren mejor y tengan más calidad.

Sala de barricas

Criar un vino no es domarlo. La crianza en barrica es acompañar su carácter y darle el tiempo que necesita para expresarse sin prisas. Por eso nuestra sala de barricas es un escenario donde cada viñedo, variedad y parcela encuentran la manera de contar su historia.

Aquí, la precisión se traduce en confianza, a través de un sistema único en el mundo de apilado*, trasiega* y climatización* que nos permite trabajar con un amplio abanico de tipos de roble:

Roble francés, americano, ruso, húngaro, pirenaico y mixto

Procedente de bosques del centro de Francia como Allier, Tronçais, Jupille o Blois, aporta una gran complejidad aromática: suaves notas especiadas de clavo y canela, toques mentolados, ahumados y cacao. Su carga alta tánica genera estructura en boca.

Procedente de Ohio y Missouri, de los bosques en los Apalaches, llena cada crianza de aromas intensos de vainilla, coco y plantas aromáticas.

Del Cáucaso y la República de Adigueya, respeta de manera especial los aromas primarios de la uva, con matices similares al roble francés, pero menos odorante.

Muy cercano a los matices del roble francés, suma toques ligeramente más lácteos en la variedad Tempranillo.

Nuestra incorporación más reciente, tiene un alto aporte de polifenoles y un espectro aromático amplio: vainilla, caramelo, almendra, balsámicos y clavo.

Y cuando buscamos algo distinto, vamos más allá: Fuimos pioneros en emplear barricas mixtas —duelas de roble americano y fondos de roble francés— que combinan los matices elegantes de la vainilla y coco, con toques especiados, balsámicos y cacaos. Una mezcla que hace inconfundible la personalidad de LAN Crianza y LAN Reserva.

Aquí, todo tiene su ritmo.
Todo suena a paciencia.
Porque un gran vino empieza en la tierra, pero se completa en el silencio entre barricas.

La forma de colocar las barricas unas sobre otras en la bodega, optimizando el espacio y asegurando que cada vino se conserve en las mejores condiciones.

Mover el vino de una barrica a otra para limpiarlo de sedimentos naturales y que respire un poco mientras evoluciona.

El control de temperatura y humedad en la sala donde envejecen los vinos, para que la crianza sea estable y respetuosa con su carácter.

es : su : momento

Sí a cuidar lo que importa

En LAN sabemos que cada decisión en el viñedo deja huella. Por eso, elegimos una forma de trabajar que respete lo esencial. Practicando activamente la viticultura sostenible con el fin de conseguir una viticultura de equilibrio, que fomenta las autodefensas de la vid y favorece un microclima de los racimos de buena aireación y luminosidad en nuestro viñedo. De esta manera, reducimos la erosión del suelo y mejoramos su fertilidad, disminuimos la contaminación ambiental, con prácticas principalmente manuales, controlamos el uso del agua y favorecemos que flora y fauna encuentren el equilibrio en nuestro viñedo. Para ello, no utilizamos ningún tipo de herbicida químico.

Viticultura manual, paciente y consciente.

Antes de que la vid despierte, con la poda de invierno recuperamos los criterios tradicionales que respetan su ritmo natural. La cuidamos con cortes con madera de protección y aplicamos cicatrizantes en las heridas que previenen enfermedades. A lo largo del año, cada labor —espergura, desniete, despunte, deshojado, aclareo— se hace a mano. Y cuando llega el momento de vendimiar, lo hacemos racimo a racimo. Por separado, en función de la parcela y la variedad. Sin prisas. Sin atajos.

Combinamos la observación tradicional con la tecnología más precisa.

Además de nuestra estación climática, contamos con imágenes aéreas y puntos de control de humedad en el viñedo.

Hace más de cinco años implantamos 15 puntos de seguimiento detallado que nos permiten observar al viñedo con precisión y elaborar un histórico de nuestra finca, diferenciado por parcelas. Ese conocimiento detallado nos permite tomar decisiones oportunas a lo largo de todo el ciclo vegetativo, como, por ejemplo, la poda, las operaciones en verde, el abonado, la gestión razonada del agua en el viñedo, con la que buscamos que haya un ligero estrés hídrico, que hace a la planta más resistente y concentra su energía en lo esencial: la calidad del fruto.

Viticultura manual, paciente y consciente.

Además de nuestra estación climática, contamos con imágenes aéreas y puntos de control de humedad en el viñedo.

Hace más de cinco años implantamos 15 puntos de seguimiento detallado que nos permiten observar al viñedo con precisión y elaborar un histórico de nuestra finca, diferenciado por parcelas. Ese conocimiento detallado nos permite tomar decisiones oportunas a lo largo de todo el ciclo vegetativo, como, por ejemplo, la poda, las operaciones en verde, el abonado, la gestión razonada del agua en el viñedo, con la que buscamos que haya un ligero estrés hídrico, que hace a la planta más resistente y concentra su energía en lo esencial: la calidad del fruto.

La mínima intervención

No usamos herbicidas. Solo laboreo tradicional y pequeños aperos. Enriquecemos el suelo, si es necesario, para compensar la extracción de nutrientes, con abono orgánico y los restos de poda de nuestra propia finca.

Prevención de enfermedades y plagas

Para evitar daños de la polilla del racimo, usamos un sistema natural que libera feromonas. Este método hace que los insectos no puedan encontrarse entre sí, y así reducimos su presencia sin químicos. La araña amarilla se combate con depredadores naturales que viven en el viñedo como ácaros, crisópidos, chinches y mariquitas. Y el mosquito verde, con chinches y otros aliados parasitoides de huevos presentes en nuestra finca.

Biodiversidad

Para nosotros, cada pequeña vida que habita en el viñedo es parte de un equilibrio mayor. Preservar una flora y fauna propia que ayude en las labores de viticultura es solo una parte de este ecosistema natural. Por eso hemos respetado los corredores naturales y creado otros espacios para proteger pequeños mamíferos, reptiles e incluso anfibios. Tomando la presencia de vegetación espontánea en las calles de nuestro viñedo como una muestra del equilibrio que fomentamos. 

Y es que la viña es un lugar mágico y rebosante de vida. Un paisaje de biodiversidad, donde conviven aves, reptiles, pequeños mamíferos y una flora que nos recuerda que el viñedo no es un monocultivo: es un ecosistema.

Para nosotros, cuidar la tierra no es una obligación. Es una forma de mirarla con la paciencia de quien sabe que todo lo importante sucede a su propio ritmo. Es una forma de decir sí a todo lo que vendrá después.

Quitar los brotes que nacen en lugares donde no interesan, para que la planta crezca con más orden y fuerza.

Eliminar los brotes secundarios que aparecen entre el tallo principal y las hojas, para que la vid concentre su energía en los racimos.

Retirar algunas hojas alrededor de los racimos para que reciban más sol y aire, y así se mantengan sanos.

Retirar algunas hojas alrededor de los racimos para que reciban más sol y aire, y así se mantengan sanos.

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